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En las pasadas elecciones las mujeres ni avanzaron ni pudieron retener lo que tenían. Es decir, retrocedieron en la cuota de poder en el ámbito municipal y específicamente en alcaldías. Estos pobres resultados electorales desde el punto de vista de la cuota de poder ganada por las mujeres es la expresión de una realidad con muchos desajustes sociales.


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La cuota de la mujer es insuficiente
Domingo Matías | clavedigital.com | 29-05-2010
    

En las pasadas elecciones las mujeres ni avanzaron ni pudieron retener lo que tenían. Es decir, retrocedieron en la cuota de poder en el ámbito municipal y específicamente en alcaldías. Estos pobres resultados electorales desde el punto de vista de la cuota de poder ganada por las mujeres es la expresión de una realidad con muchos desajustes sociales.

Desde el proceso electoral del año 1998 hasta el 1996 existía una tendencia en crecimiento del porcentaje de mujeres que dirigían los ayuntamientos de República Dominicana. Para el año 1998 un total de 2 (1.7%) mujeres de un número de 115 de mujeres ganaron sindicatura; en el 2002 subieron hasta 9 (7.2%) de un total de 125; y en el año 2006 sumaron 17 (11.26%) de un número de 151 municipios. La caída estrepitosa se produce este año 2010 con un número de 11 (7.75%) del género femenino que dirigirá las alcaldías en República Dominicana. Esta cifra baja aún mucho más en el nivel de dirección de los Distritos Municipales, los cuales únicamente serán dirigidos por 5 (2.18%) mujeres. Esto significa que ni sumando el número de municipios y distritos municipales se alcanza el porcentaje logrado en las elecciones del 2006. Es decir que la cuota de las mujeres establecida por ley ha sido insuficiente para producir variaciones importantes en la estructura de poder en los municipios dominicanos.

Las ventajas sociales, políticas y económicas de los hombres frente a las mujeres son el reflejo de las desigualdades estructurales existentes. El poder político es la expresión de quien más poder social y económico tiene. Más mujeres pobres, analfabetas, con más maltratos físicos y sicológicos, con menos posibilidad de empleos y con menos cargos directivos que los hombres se convierten en los principales obstáculos para el equilibrio en la dirección de los poderes políticos. La cuota política-electoral establecida por ley sigue siendo insuficiente. Mientras se mantenga en un alto nivel la situación de desigualdad social y económica entre los géneros en esa misma dimensión se mantendrán las condiciones de desigualdad en el acceso al poder político. Según la OIT el 70% de los pobres del mundo está constituido por las mujeres.

El 33% de la cuota per se no conduce necesariamente a la ampliación de las oportunidades de las mujeres. Los mismos que aprobaron la legislación son los mismos que torpedean su aplicación. Los liderazgos nacionales y locales le he indiferente la cuestión. Y las mujeres con poder político se identifican muy poco con la perspectiva de género; esto así porque existen pocas evidencias del alcance de lo que hacen durante el ejercicio de poder. A pesar de que existen casos aislados se puede decir que ni en los ayuntamientos ni en congreso nacional hay estrategias de incidencia para el posicionamiento de las mujeres en la toma de decisiones.

Si el caso de indefensión se da en el ámbito político también tiene sus debilidades en el ámbito del conglomerado de entidades sociales. La incidencia de la sociedad civil en el tema tiene que trascender la intervención elitista urbana y sobre todo capitalina de la mayoría de organizaciones de mujeres. De un total de 155 municipios y 229 distritos municipales la incidencia territorial de las estrategias para cambiar la correlación de poder entre hombres y mujeres es extremadamente pobre. A esto se añade que el poder político de las mujeres es un asunto que va más allá del tema electoral y toca el empoderamiento sistemático y cotidiano de las mujeres. Un empoderamiento de las decisiones de las políticas públicas y de los instrumentos de participación como los presupuestos participativos, los cabildos abiertos, la aplicación del 4% para salud, educación y género; además del cumplimiento de la Ley de Municipios, la cual orienta hacia una planificación municipal con perspectiva de género. ¿Están las organizaciones de mujeres operando con estos esquemas para construir poder desde abajo e incidir en el poder político?

Vale significar que hay muchas desventajas por parte de las mujeres en relación a los hombres que participan en política; y aunque exista la cuota, esta resultaría insuficiente para avanzar y ampliar la participación. La hegemonía de los hombres en el mercado electoral y en el manejo del poder político está mediada porque estos tienen más poder económico. Más hombres del ámbito político son pagados para hacer política. La administración pública y el congreso están sellados por hombres en su dirección, y estas son ventajas que se aprovechan para la lucha de poder. La cuestión económica también se expresa en la casa, en la cual las mujeres tienden a invertir más que los hombres cuando ambos trabajan.

La desigualdad entre hombres y mujeres es determinante para ascender el poder. Aquellos hombres que han podido ascender hasta el Congreso y que provienen de sectores populares, lo han hecho aprovechando su pase por poder cuando han ocupado posiciones de síndico o alcalde, o que han sido premiados con una posición en el gobierno central. Si la mayoría de pobreza se expresa en las mujeres, el cumplimiento de la cuota del 33% para el sector femenino se complejiza aun más para su alcance. Es decir que la acumulación de riquezas o bienes por parte de los hombres que son privilegiados en el manejo de los fondos públicos, se convierte en un gran obstáculo para las mujeres ampliar su representación en los órganos de decisión del Estado.

Cabe resaltar que en un Estado con poco desarrollo institucional, con una ética tambaleante, sin inmutarse por la corrupción y el uso de los recursos públicos para luchar por el poder político, los hombres seguirán dominando las estructuras de decisión. Los hombres que manejan el poder no están dispuestos a suicidarse. En todo este panorama, las mujeres apuestan a ganar espacio y lo están ganando en las universidades, las empresas y en las organizaciones sociales, aunque esto todavía no se traduce en cuota de poder político.

•Domingo Matías es ciudadano y municipalista.

domingomatias@yahoo.com

 

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Etiquetas: Gobiernos municipales | Cuota de la mujer | Discriminacion positiva | Domingo matias | Alcaldias dominicanas | Elecciones dominicanas 2010 |
Enlace al artículo original: http://www.clavedigital.com/App_Pages/opinion/Firmas.aspx?Id_Articulo=17764

 

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