La Liga Municipal Dominicana sigue siendo una de las instituciones más ineficientes e ineficaces de República Dominicana. La misma maneja un presupuesto de 800 millones de pesos. Es una institución mala y cara. La pagan los ciudadanos y ciudadanas, los cuales no reciben nada cambio. Una institución que no puede presentar un informe detallado sobre los resultados alcanzados, porque no tiene nada que presentar.
Los ayuntamientos del país son los grandes perdedores con la existencia de esta institución. Los mismos podrían recibir más recursos. Los síndicos y síndicas esto lo saben. Por ejemplo el Ayuntamiento de Santo Domingo Este podría estar dejando de percibir más de 70 millones de pesos adicionales. La existencia de la Liga impide esta posibilidad. Que recibe este Ayuntamiento a cambio, absolutamente nada; y así el resto de ayuntamientos de la República Dominicana.
Los poquísimos técnicos cualificados de la Liga Municipal, que los hay, no tienen ninguna posibilidad de producir cambio. La ausencia de voluntad política, un clientelismo político que atraviesa los diferentes estamentos sociales, el desconocimiento del rol institucional y la legitimidad dada por el sistema político son las principales causas que impiden la posibilidad de cambio.
Con la nueva ley municipal o 176-07 se crearon nuevas expectativas con esta institución. Un requisito para ser Secretario de la Liga orienta hacia un perfil de una personal con amplio conocimiento en gestión municipal; además indica un nuevo rol vinculado con el fomento de la coordinación entre todos los municipios, defender la aplicación de las leyes relacionadas con los municipios, fomento de investigaciones, alertar la participación ciudadana, promover la más amplia asistencia técnica de los municipios y capacitación. El desempeño de este rol es prácticamente nulo. Los recursos aportados por la ciudadanía se utilizan con fines que no se relacionan con lo que manda la ley.
Una gran parte del rol anteriormente señalado quien lo está jugando es la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU), la cual con apenas 72 millones de pesos está presente en las 10 regiones del país. La Federación es una institución que hay que impulsar y reclamar que un 50% de los fondos que maneja la Liga Municipal Dominicana sean transferidos a FEDOMU. Si FEDOMU quiere responder a la demanda de soporte de los 155 municipios de República Dominicana tiene que dedicarse a fondo para lograr que su presupuesto sea mejorado sustancialmente y de esa manera ampliar la oferta técnica y gremial que sus asociados esperan.
La Liga se transforma en un Instituto de Desarrollo Municipal y paralelamente se cambia su estructura política o en cambio los actores políticos continuarán legitimando una institución que desangra las finanzas de los municipios y consecuentemente la pérdida ciudadana en mejores servicios públicos. La Liga no puede continuar siendo un instrumento que tenga como fin el de ligar.
El autor es ingeniero agrónomo, postgrado en Planificación Estratégica, Maestría en Gestión Pública Local.
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