El dominicano Juan Luis Guerra conquistó
el fervor y la solidaridad de centenares de sus paisanos, que acudieron
a un concierto benéfico ofrecido por el artista para ayudar a los
afectados por la tormenta tropical Noel. La gala "Abriendo esperanza"
sirvió para confirmar el arraigo del cantautor, además de cumplir con
las expectativas de Guerra, que agradeció a Dios el respaldo al selecto
espectáculo presentado en un hotel de Santo Domingo.
En una noche empañada por el trato dado a la
prensa, que entre otros vejámenes fue introducida al concierto por la
cocina del lugar, Guerra fue previamente el anfitrión de una cena
copada por ministros del Gobierno, empresarios y figuras del arte
local, así como del campeón olímpico de los cuatrocientos metros
vallas, Félix Sánchez.
La canción "La llave de mi corazón", recién
premiada en los Grammy Latino, fue la elegida por el artista para
iniciar su presentación y con ello adueñarse de principio a fin de una
concurrencia que pareció olvidar el trágico motivo de la gala.
Los éxitos "A pedir tu mano", "Visa para un
sueño" y "Ojalá que llueva café" se escucharon entonces en una sala
repleta que sacaba tiempo para bailar y aplaudir cada uno de los gestos
del cantante.
Acompañado de su orquesta 4-40, Juan Luis Guerra
fue todo sonrisas cuando interpretó las bachatas "Como abeja al panal"
y la más reciente "Que me des tu cariño", finalista como canción del
año en los Premios Lo Nuestro 2008, que reconocen la mejor música
latinoamericana.
El sonido y las luces fueron el complemento
perfecto a la actuación del artista dominicano, quien antes del
concierto anunció que viajará el martes a Miami (EEUU), y que pasará la
Navidad en su país "junto a los suyos".
La fiesta estaba ya avanzada cuando se escuchó el
rítmico "Woman del callao", y aquella canción que a muchos sorprendió
en su momento por su alto contenido de denuncia social, "El Niágara en
bicicleta".
El cantautor hizo hueco en su concierto también
para la vocación religiosa y ejecutó "Para ti", una alabanza a Dios, "a
quien debo toda gloria".
La bachata volvió a tomar el escenario con
"Burbujas de amor", coreada por bailadores y espectadores, tras lo que
siguió "La bilirrubina", uno de los éxitos más sonados en toda la
carrera del artista dominicano.
Tras este tema, Guerra aprovechó para tomar unos
minutos de descanso y dar paso a ejecuciones individuales de sus
músicos que cumplieron con la misión de mantener el ambiente encendido.
El cantautor volvió a escena con "Las avispas",
otro tema de contenido cristiano, para despedirse con "La travesía",
aunque el clamor del público le hizo regresar con "Guavaberry", un
homenaje al mestizaje dominicano.
El entusiasmo y la alegría dejada por Juan Luis
en la pista sólo fueron disipándose hasta que su público se convenció
de que el concierto había entrado en el campo de la historia. Una
historia que, con toda seguridad, querrán repetir.
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