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De cara al futuro (Una propuesta).
pedro payano-safadit | perspectivaciudadana.com | 07-07-2004
    

Pedro Payano-Safadit es educador y politólogo dominicano. Perspectiva Ciudadana a agradece al autor el envío de este artículo que fue originalmente publicado en www.losindependientes.com.

El movimiento progresista de la República Dominicana tiene ante sí un gran reto histórico: asumir en las presentes condiciones un papel de dirección política, o seguir a la deriva con formulaciones vacías, algunos dando palos a ciegas y otros ahogándose en las coyunturas políticas sin norte definido y a la espera de que los partidos tradicionales les tracen el rumbo.

En 1978 se nos presentó una gran oportunidad de diferenciarnos de esos partidos y haber obtenido un espacio importante en la sociedad dominicana; eso hubiera cambiado la correlación de fuerzas políticas a favor de los intereses del pueblo dominicano. Pero nuestra inmadurez y falta de visión pudo más. En vez de organizar y educar al pueblo sobre la base de elementos tangibles, nos empecinamos en desgastarnos en luchas ideológicas estériles, que no tenían nada que ver con las aspiraciones históricas de nuestro país.

En ese entonces, dejamos al PRD establecer las reglas del juego. Ni siquiera pudimos desarrollar un plan de acción independiente, encaminado a evidenciar la naturaleza demagógica de este partido, exigiéndole que cumpliera con su programa de gobierno, que en la práctica no era más que promesas falsas e interesadas. Una mayoría del pueblo creía en el PRD y nosotros no hicimos nada para que éste despertara de su ilusión.

El tiempo ha pasado y somos una ínfima parte de lo que éramos en 1978. Todos sabemos el por qué. Somos menos de la décima parte del uno por ciento de la población como fuerza organizada. Sin embargo, hoy estamos cualitativamente en mejores condiciones que en 1978, cuando éramos la Torre de Babel. Una parte de los que quedamos, estamos en el proceso de aprendizaje, quizás no como resultado de una práctica político-teórica, sino por los tantos tropezones que nos han obligado a reflexionar y nos han permitido superar el viejo paradigma para adentrarnos a nuevas prácticas de acción política. Es evidente que hemos rechazado el ideologismo, aunque algunos grupos todavía sigan aferrados a un pasado superado por la historia.

Otro aspecto importante es que tenemos varios elementos a nuestro favor que no teníamos en el ayer: desaparecieron los tres grandes caudillos que dominaron la política nacional en los últimos 40 años, y los tres partidos que han gobernado, han evidenciado su naturaleza clientelista y corrupta, no porque nosotros hiciéramos algo para desenmascararlos, sino porque sus prácticas han sido tan descaradas, que no han podido esconderlas por más que así han querido.

Es evidente que tenemos por delante grandes obstáculos que vencer si queremos cambiar de rumbo el país. Algunos de ellos son las reglas del juego establecidas por el sistema político-jurídico actual, que se coloca como un muro de contención para impedir que las minorías políticas tengan en iguales condiciones su propia expresión. En ese sentido, eso nos obliga a definir toda una estrategia dentro de la coyuntura política actual, que esté vinculada con el Proyecto de Nación que queremos alcanzar, y que necesariamente tendrá que pasar por un proceso de reforma constitucional a través de un referéndum.

Tenemos que el 16 de agosto gobernará el PLD. Es la última oportunidad que tendrá para reivindicarse y asumir el compromiso patriótico que le legó Juan Bosch. En esa dirección, nuestra actitud deberá ser de una oposición encaminada a exigir que este partido cumpla con sus promesas electorales, y que no aplique medidas que lesionen nuestro país, ni a los sectores de menores ingresos. En ese proceso aplaudiremos y defenderemos todo aquello que favorezca al verdadero pueblo dominicano y al nuevo Proyecto de Nación, y nos opondremos con la razón y el pacifismo militante contra todo aquello que sea lo opuesto a ese criterio.

Nuestras respuestas al gobierno del PLD no pueden estar previamente establecidas. La vida lo determinará, independientemente de las grandes dudas que tengamos sobre la posibilidad de que la dirección de ese partido vaya en realidad a asumir un nuevo Proyecto de Nación, ya que han evidenciado sus simpatías con el modelo del neoliberalismo y por los compromisos que tienen con los grupos económicamente poderosos.

Jamás debemos imitar el tipo de oposición clientelista que históricamente ha puesto en práctica el PRD, con el objetivo de ganar adeptos para las elecciones, pues a ellos no les importa el país, sino las apetencias personales de su dirigencia corrupta. Ese es un tipo de oposición irresponsable. Así no se educa al pueblo. Nuestra misión no es convertirnos en francotiradores, sino en forjadores de un nuevo proyecto de país, y sobre esa base, caminaremos con los que quieran ser parte de esta nueva visión. Por eso no seremos antiperredeístas, antipeledeístas ni antigobiernistas. El anti no debe existir en nuestro vocabulario. Seremos parte de la solución, nunca del problema.

Tampoco debemos dejarnos imponer el plan de acción del PRD, y mucho menos dejarnos utilizar por ellos, como ha sido la práctica hasta ahora de algunos grupos que se consideran progresistas. De ninguna manera. No es al ritmo de la música del PRD que vamos a bailar, sino que estará determinado por las circunstancias, la correlación de fuerzas, los niveles de desarrollo orgánico-político y nuestra capacidad para siempre mantener una vinculación entre la táctica política y la estrategia en la coyuntura, como parte integral del nuevo proyecto de país que queremos construir.

Eso significa que en la oposición al PLD, el PRD como tal, jamás podrá ser nuestro aliado estratégico, ni tampoco táctico, mientras se mantengan las presentes condiciones políticas. Por el contrario, la dirección de ese partido deberá ser un blanco en nuestra campaña de desenmascaramiento. Eso no impide que en la cotidianidad converjamos con organizaciones afines al PRD.

Incluso, habrá que redoblar los vínculos que históricamente han existido entre las bases del PRD y nosotros. Es nuestra obligación ayudar a las bases perredeístas, para que comprendan que nuestra crítica a su dirigencia no es nada personal, que lo que estamos reivindicando son los principios patrióticos que el PRD enarboló en el exilio y en 1963, y que hoy ha traicionado. Deben comprender que no podemos conciliar ni convivir con los corruptos, pues nos hacemos cómplices de sus acciones. Que el PRD cumplió ya su misión histórica y que nadie que se considere patriota debe permanecer en un partido que es hoy la negación del legado de Juan Pablo Duarte. Tenemos que sentarnos en el patio, a tomarnos una taza de café con los compañeros(as) de las bases del PRD, para que juntos reflexionemos y busquemos las vías para enderezar el rumbo del país.

Estamos en la obligación de luchar para convertirnos en la cabeza de la oposición al PLD, en vez del PRD, si en verdad queremos lograr un paso de avance en las elecciones del 2006. Los que creen que el PRD está derrotado son unos ilusos. Nosotros somos los que tendremos que desenmascarar su dirigencia y sus promesas demagógicas y sacarlo del corazón de muchos dominicanos(as) que creen en ese partido, pese a que han sido engañados y defraudados tantas veces. Ese es el reto que tenemos por delante.

Es sumamente importante entender que el PLD se encuentra en una situación sumamente difícil, no sólo porque encontrará una economía totalmente en crisis, sino porque también hizo promesas que todos sabemos que no cumplirá porque fueron demagogias de campaña. Por otra parte, el por ciento alcanzado en las elecciones no constituye un voto duro, sino prestado. Por eso se le hará sumamente difícil, para no decir imposible, mantener a su favor una parte del electorado, al menos que se ponga del lado del pueblo, y eso lo dudamos. En ese sentido, el PRD aprovechará las condiciones para recomponerse y presentarse como un partido renovado y así aprovechar el descontento natural del pueblo. Eso nosotros no podemos permitirlo. Tenemos que derrotar las intenciones malignas del PRD.

Pero, ¿cómo podremos lograr ser la cabeza de la oposición si el PRD cuenta con el poder de la tradición a su favor, con grandes sumas de dinero y con el control de una parte importante de la sociedad política y de la sociedad civil? Eso no se logrará por arte de magia, ni de un día para otro. No son los deseos los que cuentan. Esto tendrá que darse en un proceso cuya profundidad estará determinada, por las condiciones específicas de la coyuntura política y por nuestra capacidad para dar respuestas políticas a cada una de las situaciones que se presentarán día a día y cómo la insertaremos dentro de la estrategia que habremos establecido.

Por eso tenemos que tomar la iniciativa desde hoy mismo, para comenzar a educar al pueblo y ayudarlo a organizarse para que defienda sus derechos y exija que se respeten. En ese sentido, cuatro aspectos en el campo económico requieren nuestra atención en lo inmediato y que debemos expresar a viva voz nuestra opinión con propuestas viables y claras. Una de ellas es con respecto al proyecto de reforma fiscal y un aumento general de salarios, ya que la intención de los grupos dominantes y el capital internacional es hacer que la población pague los efectos de la crisis, a través del aumento de los impuestos indirectos. El PLD sabe el costo político que esto podría significar, pero, ¿hasta dónde estará dispuesto a enfrentarse a la minoría que es dueña de todo? No lo sabemos todavía. Tampoco conocemos las cartas que piensa jugar el PRD. Por eso debemos ser los primeros en dar la voz de alarma. Esta lucha está íntimamente vinculada a identificar la naturaleza del acuerdo con el FMI.

Quiénes son los responsables, y porqué lo hicieron, y en esa dirección porqué el PRD nos ha integrado al Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, sin permitir que el conjunto de la sociedad pudiera opinar sobre el asunto, ni tampoco diera su aprobación. Por último, el tema que más se percibe en lo inmediato es la crisis de la energía eléctrica. Debemos demandar al nuevo gobierno que enfrente con prontitud esa situación y la resuelva, y que en ningún momento el país salga desfavorecido, ni que la población tenga que pagar las consecuencias del mal manejo de los bienes enérgicos por parte de los tres partidos tradicionales.

Una demanda social imprescindible es la creación de fuentes de trabajo. Sobre esa temática debemos someter una propuesta concreta y realizable en la coyuntura actual. No es para dentro de cuatro años. Es ahora que la gente necesita comer. En esa dirección, es obligatorio también enfrentar a los especuladores de los productos de primera necesidad e incrementar la producción nacional.

En el campo político, uno de nuestros primeros pasos tácticos a dar después del 16 de agosto, será exigir al gobierno entrante transparencia en el manejo de la cosa pública. En ese sentido, reclamar que todos los manejos del gobierno anterior sean puestos a disposición del público para que también éste pueda examinarlos. Aquellos que han delinquido deberán ser sometidos al banquillo de los acusados, y no podemos esperar que lo haga el PLD, pues sabemos cuáles son sus compromisos inmediatos con el PRD. Nosotros debemos ser los primeros en acudir a los tribunales con las pruebas en las manos a someter a esos desfalcadores. Con esa conducta desenmascararemos al PRD, y al mismo tiempo, con el ejemplo evidenciaremos la falsedad del PLD. Si el gobierno no abre al público los libros, más razón tendremos para ayudar al pueblo a conocer quiénes son sus verdaderos amigos y quiénes son los que lo engañan y lo venden al mejor postor. En el caso de que el gobierno, para quitarse la presión de encima, decida someter a algunos funcionarios del antiguo gobierno, nosotros debemos también constituirnos en parte civil. La idea es rechazar la impunidad como un principio de nuestra identidad como dominicanos.

En ese sentido, hoy más que nunca, se demuestra la necesidad de escoger un Fiscal del Pueblo, independiente del gobierno, que defienda los intereses de la nación, no del partido en particular ni tampoco de un grupo determinado.
Todo este proceso de lucha requiere identificar un norte. Y ese norte no es más que construir el nuevo Proyecto de Nación. Si esas luchas no están vinculadas a la nueva visión de país que queremos para vivir, los partidos tradicionales se reciclarán y continuarán ejerciendo la hegemonía en la sociedad. No podemos darle la oportunidad de que lo puedan hacer.

Pero la construcción del nuevo Proyecto de Nación requiere establecer los medios o el vehículo que le permitirá al pueblo establecer las nuevas reglas del juego en el campo político-jurídico, para el ejercicio de una verdadera democracia participativa. En ese sentido, el conjunto de la lucha económico-social tiene que pasar necesariamente por la reforma de la constitución a través de un referéndum, y a la vez, las reformas a la ley electoral y de los partidos políticos.

Es decir, el proceso de educación al pueblo pasa por la información, la reflexión, la organización y la integración a la lucha político-económico-social, y vincular esto con la necesidad de construir el nuevo proyecto de país. Esto implica que las nuevas formas de organización en el seno del pueblo deberán tener como su estrategia principal en la presente coyuntura, la demanda de la reforma a la constitución a través de un referéndum. Y ellos constituirse, como sujetos sociales, en los nuevos órganos de poderes, en una especie de Congreso del Pueblo.

La demanda a la reforma constitucional no puede dejarse en manos de los partidos tradicionales, ni de los grupos económicamente poderosos o a los grupos de mediación que sirven a los intereses de estos últimos. Esa es una lucha que no podemos darla a través de los medios masivos de comunicación. Ese es un reclamo que debemos llevarlo al seno del pueblo para que éste lo haga suyo. No hay otra manera.

Podemos tener las mejores ideas del mundo y eso por sí solo no garantiza que el pueblo lo haga suyo. Por eso consideramos que en lo inmediato, tenemos dos tareas de tipo organizativa: 1) Crear un comité que tendrá como responsabilidad estudiar y preparar toda una estrategia de tipo electoral para las elecciones del 2006, y 2) Abrir el diálogo en la sociedad civil para discutir cuál deberá ser el nuevo Proyecto de Nación. Esto nos obliga a elaborar un cuerpo de ideas que sean una aproximación de lo que debería ser ese proyecto para tener un marco referencial. Por otro lado, esta tarea no sólo implica interactuar con las diversas organizaciones de presión que existen, sino y sobre todo, con esa mayoría del pueblo que no tiene dolientes.

Si queremos tener éxito en nuestras relaciones con el pueblo, debemos estar preparados para salir a la calle a tocar puertas a partir del 17 de agosto. Comenzar con nuestros familiares, amigos y relacionados, después seguir un plan zonal establecido, guiándonos por mesas electorales, para contactar a la ciudadanía. Son tres los objetivos que debemos lograr al establecer ese contacto. El primero es establecer una relación de amistad. El segundo, ayudar a la gente a reflexionar para que puedan percibir la vinculación que existe entre la crisis económica y social y los causantes de ellas, y al mismo tiempo, definir colectivamente la visión, el país que queremos para vivir, en ese sentido, establecer con claridad que todo ese proceso pasará necesariamente por la reforma de la constitución a través de un referéndum. Y tercero, estimular la formación de organizaciones del pueblo que respondan a estos objetivos.

Continuaremos…

Dirección electrónica: PNPayano@aol.com

 

 

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