|
Imbatible lealtad Determiné armar un consenso en casa para convencer a mis hijos de que había sido un error incorporar al clan familiar a Nicco, un encantador perrito Pomeranian, conocido como el enano alemán, que gradualmente se me fue convirtiendo en un diablito mostaza. Su apetito indetenible por los libros -una pasión que honoraría, por ejemplo, a diputados analfabetos- devenía con un paralelismo horrendo: mordisquear los muebles de madera, destrozar zapatos, destruir cables de los electromésticos, desenrrollar el papel sanitario que tomaba por asalto en las despensas. Víctor Bautista | diariolibre.com | 05-06-2010
|