El Miércoles de Ceniza, que se celebra hoy, marca el inicio de la Cuaresma, periodo litúrgico que representa el retiro de 40 días de Jesús en el desierto y el de 40 años de Moisés en el desierto.
A lo largo de este tiempo, los fieles católicos están llamados a reforzar su fe mediante diversos actos de penitencia y reflexión. El día cae en diferentes fechas del año, conforme a la fecha móvil de Pascua. Su fecha más temprana posible es el 4 de febrero y la más tardía el 10 de marzo.
Su color litúrgico asociado es el morado que significa discreción, penitencia y dolor.
Era entre los primeros cristianos el día en que se hacían las penitencias públicas: los penitentes se presentaban con la cabeza llena de cenizas en señal de aflicción. Hoy no hay más penitencias semejantes. En cambio, los fieles se dirigen a la iglesia, donde el sacerdote les traza una cruz en la frente con ceniza.
El nombre Miércoles de Ceniza proviene del hecho de que en las misas realizadas ese día se imponen cenizas en las frentes de los fieles.
El sacerdote, ministro, o en algunos casos el lego oficiante, marca la frente de cada participante con cenizas negras cruciformes, que el creyente conserva tradicionalmente hasta que se las quita con agua y jabón tras la puesta del sol.
El oficiante pronuncia diferentes sentencias al aplicarle las cenizas al creyente, entre las cuales están: Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida; recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás; aléjate del pecado, y arrepiéntete y sé fiel al Evangelio.
Las cenizas usadas en el servicio religioso provienen de la quema de hojas de palma de la celebración del Domingo de Ramos del año previo, que nos recuerda que lo que fue gloria una vez, se reducirá pronto a nada. Son bendecidas conforme a varios ritos propios de cada tradición litúrgica, a veces incluyendo el uso de Agua Bendita.
En algunas iglesias se les mezcla con ligeras cantidades de agua o aceite de oliva, que sirve como una materia fijante.
En la Iglesia Católica Romana se observa el Miércoles de Ceniza mediante el ayuno, abstinencia y arrepentimiento, un día en que uno contempla sus transgresiones. Durante ese día y todos los viernes de la Cuaresma, los fieles se abstienen de comer carne.
La abstinencia es obligatoria a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. Este consiste en hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne, un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.
Con relación a la abstienencia la tradición ha cambiado en los últimos años. Antes los fieles se abstenían de comer carne todos los miércoles y viernes de la Cuaresma. Mientras que en los tiempos más recientes años solo se guardan los viernes de ese tiempo litúrgico.
Esa abstinenecia de comer carne ese día de la semana se mantiene hasta después de la Semana Santa, luego del Domingo de Gloria, cuande se celebra la Resurrección de Jesucristo, el Hijo de Dios, luego de ser muerto en la cruz por los paganos.
Ritual recuerda al hombre que es perecedero.
Así se le recuerda al hombre lo perecedero o pasajero de su vida terrena, que su vida definitiva está en el cielo, y se le insta a la conversión y penitencia.
La ceniza simboliza la condición débil y pecadora del hombre, que va camino a su muerte.
Algún día vamos a morir y nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Eso es lo que se nos recuerda al imponernos las cenizas.
La ceniza es el residuo de la combustión por el fuego de cosas o de personas, símbolo usado ya en la primera página de la Biblia, donde dice "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gen 2.7).
Eso es lo que significa el nombre de "Adán". Y se le recuerda que ése es precisamente su fin: "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3.19).
Historia de la tradición religiosa
El nombre dies cinerum (día de las cenizas) se encuentra ya desde el siglo VIII en los sacramentarios gregorianos.
En este día todos los fieles eran exhortados a ir al altar antes del comienzo del culto donde el sacerdote marcaba sus frentes con la señal de la cruz.
La costumbre de distribuir cenizas a los creyentes salió seguramente de una imitación de la práctica observada en el caso de los penitentes públicos.
En los libros del Antiguo y Nuevo Testamentos, los hombres que se arrepentían de sus pecados se echaban cenizas y vestían sus cuerpos con tela de saco.
Explican la significación de este período
Rubén D. Cotes
Párroco de Iglesia San Pedro Apóstol
“El sentido real es apertura de Cuaresma. A partir de ahora se vive un tiempo especial en la Iglesia. El que está integrado a la fe en Iglesia. Para el que no está integrado tiene sentido mágico para curaciones, protección o bendición especia”l.
Benito Angeles
Secretario de la Conferencia del Episcopado
“Con el Miércoles de Ceniza comienza el tiempo de Cuaresma, en que la Iglesia invita abrir el corazón a conversión y transformación.
Es tiempo para hacer una parada en el camino y revisar nuestra vida social, familiar y política y confrontarla con la fe”.
Fray D. Telemín,
Vicario de San Carlos Borromeo
“Las cenizas se viven como el día de comienzo del tiempo de Cuaresma, en que se hace un llamado especial a la penitencia y la conversión.
La gente ve en el símbolo de la ceniza nuestra condición de ser frágil, limitado, perecedero y pecador”.
Sor Ana,
Misionera del Corazón de Jesús
“El Miércoles de Ceniza es un recuerdo de que uno es de polvo y al polvo volverá.
Asimismo, es un recuerdo personal de que uno debe echar cenizas a sus pecados. El orgullo es un ejemplo.
La ceniza es señal de humildad; indica que uno está arrepentido”.
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